¿Podría México convertirse en el próximo centro de producción de los vehículos chinos?

La presencia de fabricantes chinos en México ha crecido rápidamente durante los últimos años. Marcas como BYD, MG, Chirey, GAC, Geely, Great Wall Motor, Changan y JAC, entre otras, han encontrado en el país un mercado importante para su expansión.
Pero la próxima etapa podría ser mucho más significativa: pasar de importar vehículos a producirlos o ensamblarlos en territorio mexicano.
Y esa transición ya comienza a tomar forma.
Uno de los movimientos más concretos viene de GAC, que confirmó que durante el cuarto trimestre de 2026 comenzará operaciones de ensamblaje en México bajo un sistema SKD —Semi Knocked Down—, en el que los vehículos llegan parcialmente desmontados para completar su ensamblaje local.
La compañía ha vendido aproximadamente 16,500 vehículos en México durante sus primeros tres años de operación, y la producción local representa una nueva etapa dentro de su estrategia de crecimiento.

¿Por qué México?
México posee varias características que resultan especialmente atractivas para cualquier fabricante que busque establecer producción en América.
Cuenta con décadas de experiencia produciendo vehículos para algunas de las principales marcas del mundo, una extensa cadena de suplidores y personal especializado. Actualmente produce alrededor de 3.7 millones de vehículos de pasajeros anualmente y también figura entre los principales productores mundiales de piezas.
A esto se suma su ubicación geográfica y una extensa red de acuerdos comerciales.
Para las marcas chinas, producir allí podría permitirles reducir costos de transportación, acercarse al consumidor mexicano y utilizar el país como plataforma para abastecer otros mercados de América Latina.

Ya no hablamos solamente de autos
La inversión china también está penetrando la cadena de suministros.
Un informe de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos señala que las importaciones mexicanas de piezas provenientes de China aumentaron de $11,400 millones en 2019 a $13,200 millones en 2024.
Además, desde enero de 2023 hasta mayo de 2024, aproximadamente 35% de las inversiones chinas anunciadas en México estaban relacionadas con producción de vehículos eléctricos.
Datos publicados en 2026 por Global Affairs Canada, utilizando información de fDi Intelligence, colocan a México como el tercer destino mundial para proyectos anunciados de inversión automotriz de empresas de propiedad china, con aproximadamente $16,400 millones en inversión de capital planificada hasta finales de 2025. Sin embargo, una parte importante de esos proyectos todavía no se ha convertido en inversión efectiva.

El gran obstáculo: Estados Unidos
La ubicación de México inevitablemente provoca otra pregunta:
¿Podrían los fabricantes chinos utilizar fábricas mexicanas como puerta de entrada al mercado estadounidense?
La respuesta es bastante más complicada.
Fabricar un automóvil en México no significa automáticamente que pueda entrar a Estados Unidos libre de aranceles. Para beneficiarse del trato preferencial del T-MEC/USMCA, los vehículos deben cumplir estrictas reglas de origen y requisitos relacionados con componentes, materiales y producción regional.
Además, las inversiones chinas se han convertido en un tema importante dentro de las actuales conversaciones comerciales entre México y Estados Unidos. En septiembre, funcionarios mexicanos confirmaron que las negociaciones con Washington incluyen asuntos relacionados con contenido automotriz e inversión china.
El propio presidente estadounidense Donald Trump señaló recientemente que no se opondría a que fabricantes chinos establecieran fábricas dentro de Estados Unidos y contrataran trabajadores estadounidenses, pero manifestó su oposición a que vehículos chinos sean fabricados en México específicamente para posteriormente exportarlos a Estados Unidos.
Esto podría cambiar significativamente la estrategia de las marcas.

México y Latinoamérica podrían ser el verdadero objetivo
Una planta en México no necesariamente necesita del mercado estadounidense para tener sentido.
El país posee un mercado automotriz considerable y podría funcionar como plataforma de producción para abastecer otras naciones latinoamericanas. De hecho, varias marcas chinas han señalado anteriormente que sus planes de manufactura en México estarían dirigidos inicialmente al mercado mexicano y posteriormente a otros países de Latinoamérica.
La tendencia más reciente refuerza esa posibilidad. Especialistas de la industria consultados en México consideran que, ante el crecimiento de las marcas chinas, eventualmente importar todos los vehículos podría resultar menos conveniente que acercar parte de la producción a los mercados donde se venden.

Una transformación que apenas comienza
Todavía es demasiado temprano para afirmar que México se convertirá en el gran centro latinoamericano de producción automotriz china. Existen proyectos anunciados que no se han concretado, mientras factores políticos, arancelarios y la evolución del T-MEC pueden modificar los planes de inversión. Pero el escenario está cambiando.
México ya posee la infraestructura, experiencia, suplidores y capacidad industrial. Las marcas chinas, por su parte, necesitan expandir su producción internacional para continuar creciendo fuera de China.
La llegada del ensamblaje de GAC y el interés manifestado por otros fabricantes muestran que la pregunta quizás ya no sea solamente si los fabricantes chinos producirán vehículos en México, sino cuáles lo harán, a qué escala y para qué mercados.
Una transformación que podría alterar considerablemente el mapa de la industria automotriz en nuestro continente.





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